martes, 19 de marzo de 2013

Capítulo 1: La acampada.

Hola, soy Tam. :D Pero eso ya lo saben. Yo en realidad estoy aquí para contarles una laaaaarga y aburrida historia. Neh. Mentira. 
Solo quiero contarles y compartir con ustedes mi experiencia en el lío de la secundaria. Los profesores, los olvidos, los amores y los amigos.
Voy a empezar contándoles el día de la 'acampada'.
Habíamos decidido hacer una juntada en una quinta para despedir las vacaciones y pasar la noche allí. Llegamos con Ro (Rocío para todos, menos para mi. Una de mis mejores amigas) a las nueve de la mañana y ya nos esperaban Maia y Flor, la dueña de la quinta, mejor llamada por mi Flor 1. Al rato llegó Marcos, ese chico que yo conocía de la primaria y que nunca me pareció lindo. Ahora si que lo estaba. Alto, lindo corte de cabello y con buen cuerpo.
Al mediodía y casi al terminar de comer llegó Agustín (Tripa para mi). No se porque, pero siempre me pareció atractivo, desde que le vi por primera vez. Con unos altos ojos, de esos que te ciegan de lo claro que son y con cabello casi negro. 
Nunca estuvo al mi alcance. Es el típico chico gato que sale con cualquiera. O tal vez al contrario. Estaba demasiado al alcance de mi mano. De la mano de quien sea. 
El año anterior me había molestado con él, diciendo que había cierta onda. Él se cruzaba de asientos en el aula para estar a mi lado, era caballeroso y estaba siempre observándome, pero no pasó nada. Creo que yo misma lo alejé. Por supuesto, no vale la pena salir con un gato.
El echo es que a las siete, cuando llegaron todos, éramos los de 'siempre': esos que siempre se juntan, aún cuando en realidad todo el grado estaba invitado. Cuatro chicas y cinco chicos. Santi, Tripa, Marcos y Franco. Y Maia, Flor, Ro y yo.
El día se pasó en un borrón de voley en el césped, el agua helada de la pileta, hamburguesas y tererés. Admito que no soy tan buena en voley como creía y Maia me superó por mucho. Pero, vale, ella empezó voley. No tengo la culpa. Perdí la cuenta luego de las primeras siete veces que la pelota se fue a la casa del vecino (y no puedo dejar de contar que el hijo del vecino es el ex de Flor y quiere volver con ella!)
Pero lo importante comenzó a la noche, luego de algunas bromas, por culpa de un 'Verdad o Consecuencia'. Las típicas de gritar algo o de hacer prendas bobas, hasta que se tornaron más serias. La última fue la de Santiago, que salió fuera a la calle y gritó como adoraba la merca (droga. :O). 
No es un barrio muy lindo para hacer bromas. Sauce es tranquilo, pero jodido con todos esos chicos 'cumbieros'. Esa tarde-noche, cuando salimos del quiosco de la esquina, me gritaron si me gustaría otra botella aparte de la de Coca! Pero eso no importa. Volviendo al tema de las prendas... 
-Maia, dale un beso a Marcos.
Esa frase desató todo. A pesar de la insistencia de Maia, al final lo hizo. Florencia soltó el mate cuando lo vio. En cuanto nos quedamos solas le preguntamos que sintió. '¿Realmente sentiste algo?' '¿Te gusta Marcos, cierto?' Pero respondió con evasivas.
 No tardaron mucho en irse a una esquina de la quinta a 'hablar'. ¿Quien siguió? Flor y Franco. Esto no fue una prenda en realidad, pero bueno, pero ellos se tiraban onda desde hace dos años, era ya hora. En cambio, lo de Maia era inesperado. Otros que se van, y nos toca a los que quedamos en la ronda.
Yo y Tripa. 
NONONONONONONO. No pienso dar mi primer beso con él. Santiago (mi primo lejano político que por casualidades terminó en mi grado, y que por cierto es el payaso de la clase) le pregunta si a él le importa hacerlo y dice que ¡No tiene problemas! Rayos, ¿y ahora qué? ¿Realmente no quiero hacerlo? Eso es mentirme a mi misma. Si que quiero hacerlo pero no tengo suficiente valor, ¿o si?